HIJOS, OBEDECED EN EL SEÑOR A VUESTROS PADES, PORQUE ESTO ES JUSTO. HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE, QUE ES EL PRIMER MANDAMIENTO CON PROMESA; PARA QUE TE VAYA BIEN, Y SEAS DE LARGA VIDA SOBRE LA TIERRA. (EFESIOS 6: 1-3).

Como si saliera un hato de cabras de un pequeño establo, sin orden ni precauciones, así abandonaron un grupo de niñas el colegio al terminar las clases. Hicieron caso omiso a profesores y directivos del plantel educativo que trataron de detenerlos para evitar un accidente. Solo una niña, molesta por el comportamiento de sus compañeras se recostó a la pared para evitar ser atropellada hasta estar segura que la mayoría de infantes habían pasado frente a ella.  A los padres de Herminia, cuando fueron por su hija al plantel, no les gustó el espectáculo y hablaron con su retoño quien les contó que ella no había participado en esa actitud porque ellos la habían corregido. Al día siguiente, a sus amigas más allegadas, Herminia les comentó de la escena tan bochornosa que se veía a la hora de salida y las exhortó para que evitaran hacer lo mismo en los próximos días. La recomendación de los padres de Herminia a su pequeña era que le hablara al mayor número de compañeras en amor para corregir el desorden presentado. La labor fue dispendiosa y las reacciones de algunas interlocutoras eran cargadas de mala educación y respuestas inadecuadas pero esto no impidió obedecer a sus progenitores porque conocía las consecuencias y las promesas divinas al respecto. Al cabo de un tiempo la campaña dio resultado y la mitad del grupo estaba auto controlado. La otra parte del personal, las desobedientes, al verse identificadas corrigieron su comportamiento. Los padres de Herminia se sintieron orgullosos de su hija.

Muchas veces corregir errores y educar se hace difícil; Herminia no desmayó, tenía en mente obedecer a sus padres y logró sus propósitos evitando un desenlace fatal.

Hermanos, Dios dice en su palabra que hay que honrar y obedecer a los padres, hace una promesa que cumplirá como todas. Obediencia es un término más fuerte que sumisión y debe ser prestada en unión con Cristo porque esto es justo. Así está escrito el principio bíblico. Cuando los desobedecemos tenemos que esperar los resultados adversos de la promesa, no nos irá bien o todo nos saldrá mal.

El principio establecido por Dios es verdadero y de este debe nacer nuestra esperanza de vida aunque los cristianos esperamos la venida de Cristo por su Iglesia.