REFLEXIÓN  132

ESTOS SON ASÍ MISMO LOS QUE FUERON SEMBRADOS EN PEDREGALES: LOS QUE CUANDO HAN OIDO LA PALABRA, AL MOMENTO LA RECIBEN CON GOZO; PERO NO TIENEN RAÍZ EN SÍ, SINO QUE SON DE CORTA DURACIÓN, PORQUE CUANDO VIENE LA TRIBULACIÓN O LA PERSECUCIÓN POR CAUSA DE LA PALABRA, LUEGO TROPIEZAN. (MARCOS 4: 16 Y 17).

Con el ánimo decaído y abatido por los problemas de su hogar, Cupertino salió de su casa buscando solución a lo que le estaba pasando en ese momento. En la empresa donde laboraba redujeron personal y fue destituido, cuando la esposa supo lo ocurrido en vez de darle apoyo, lo insultó y amenazó con divorciarse si la situación en el hogar se tornaba difícil por la parte económica. En su caminar sin rumbo fijo pasó por un templo donde se reunía una Iglesia cristiana; los cantos de alabanzas llamaron su atención y se quedó escuchando la música porque le llegaba al alma. El pastor al notar la atención con que la persona reclinada en la esquina le ponía a la tonalidad del momento, lo invitó a entrar, le oyó el relato de sus problemas y le compartió el evangelio. Desde ese momento fue un asiduo asistente a los servicios dando muestras de la presencia del Espíritu Santo en él, por el fruto que se le veía. Al poco tiempo solucionó todos los problemas de su hogar y, los económicos. El interés decayó un poco en él porque en la Iglesia se presentaron diferencias entre hermanos, hubo chismes, críticas al pastor, hablaron mal de los líderes etc. De inmediato pensó huir por la división que se había formado. Se fue para otra Iglesia donde se sintiera mejor.

Dios había plantado a Cupertino en esta comunidad porque era hombre de experiencia en problemas  y quería usarlo para sustentar las pruebas. No entendió el propósito del Señor y salió huyendo.

Hermanos, las Iglesias no son cafeterías donde venimos a que nos atiendan y por cualquier molestia nos retiramos. Con frecuencia vemos hermanos que cambian muy fácilmente de Iglesias por pequeños o grandes inconvenientes que se presenten y saltan a otra donde aparentemente no hay problemas, en vez de afrontar el suceso y poner lo que esté de nuestra parte para solucionarlo. No somos nosotros los que elegimos donde ir, es Dios. En I Cor. 12: 18, dice: “Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como Él quiso”. Dios nos colocó en la Iglesia donde quiere que estemos, con un propósito pero satanás intentará sacarnos para ofender al Señor, si logra su objetivo, ha triunfado, más, si resistimos aún en medio de grandes problema, sus planes quedarán aniquilados. Cuando usted esté en una situación similar, reflexione, piense quien lo sembró en ese lugar y quien quiere desarraigarlo. Elija a quien darle la victoria para eso tiene libre albedrío.